miércoles, octubre 09, 2013


ARQUETIPOS, ASTROLOGÍA Y SINCRONICIDADES...
por Ezequiel Newbery

Una de las principales características del espacio mítico es el pensamiento concreto, la necesidad de un referente externo para poder explicar lo interno. Cognitivamente opera el pensamiento concreto o capacidad de pensar acerca de cosas, que más tarde, será reemplazado por el pensamiento hipotético deductivo, es decir, la capacidad de pensar acerca del pensamiento. 

En el caso de la astrología, cuando nos referimos a que pertenece al espacio mítico del mundo lo decimos desde el hecho de que sus aseveraciones (utilicen los términos que utilicen) remiten a algún tipo de correspondencia material entre posiciones de planetas (cuadrantes de la derecha) y la conciencia individual o colectiva (cuadrantes de la izquierda). Tal correspondencia no puede explicarse a través de la tetraemergencia puesto que planetas y conciencia no co-emergen, sino que pertenecen a niveles diferentes en diferentes cuadrantes. 

En este sentido, y siempre hablando desde la teoría AQAL, es que no podría validarse desde la sincronicidad entendida como coincidencias significativas, o relaciones acausales significativas (tal como la desarrolló C.G.Jung). Desde una perspectiva integral entendemos la sincronicidad como Eros en acción, esto quiere decir que, como la realidad tetraemerge, todo hecho es un hecho sincronístico, resonando simultáneamente en los cuatro cuadrantes. Es importante no olvidar que esa resonancia o sincronicidad corresponde a la tetraemergencia en un mismo nivel (y no en distintos niveles de cada cuadrante como presupone la astrología). 

El modelo integral no cuestiona la astrología como sistema simbólico. Lo que sí cuestiona es la presunción prerracional de que la posición de los astros en un momento dado puedan hablar, lectura de carta natal por medio, acerca de las características de personalidad de un ser humano. Tal aseveración no dista demasiado de la afirmación que la presencia de regalos, el 25 de diciembre, debajo del árbol de navidad, en el living de tu casa es prueba suficiente de que Santa Claus te visitó y que por lo tanto, existe.

Otra característica del nivel mítico es la aparición, por primera vez en la historia de la humanidad, de roles sociales. Ambar se presenta como una claro espacio de asunción de roles. Es, como diría Nietzsche,  el despertar del Espíritu de Camello. Ambar encarna estos primeros roles o proto-roles en figuras alegóricas, dioses, semidioses y héroes y lo hace de la forma en que puede hacerlo, es decir, concretamente y a través del proceso primario y sus principios de contiguidad y semejanza. Estos elementos, que en tanto proto-roles son símbolos poderosos acerca de los más básicos roles humanos,  son rescatados por Jung como Arquetipos, a los que adjudica el calificativo de transpersonales. 
Pero lo cierto es que dichos mal llamados arquetipos no son otra cosa que prototipos, modelos del “deber ser” humano, que residen como moldes en el inconsciente personal, rellenados con los contenidos provistos por la historia personal y circunstancias de cada persona que ha atravesado los primeros niveles del espectro. La utilización de símbolos para favorecer la emergencia de dichas identificaciones personales prototípicas es algo común en muchas prácticas psicoterapéuticas. A diferencia de la Astrología, la Psicología (a partir de Naranja), se basará en el trabajo sobre el psiquismo, leyendo e interpretando el discurso del paciente, su relato en relación al símbolo. Entonces ese símbolo prototípico puede operar como una llave para evocar lo reprimido y traerlo a la conciencia. La Astrología (Magenta, Ambar o, en el mejor de los casos Verde regresivo) hará lo propio con la interpretación de una “carta natal”, es decir, hablará de la persona en cuestión, basándose en la posición de los planetas en el momento del nacimiento. La interpretación de un fenómeno interno (conciencia) a través de hechos externos (posiciones planetarias a la hora del nacimiento, siendo que estos no co-emergen en un mismo nivel), coloca a la Astrología por debajo de la línea de la razón, claramente en el nivel mítico. 

Ahora bien ¿puede la Astrología sobrevivir a la emergencia de Naranja? Si, y lo ha hecho en dos formas: Su parte que observaba los cielos ha dado lugar a la astronomía (cuadrantes de la derecha) y su parte que observaba la conciencia ha dado lugar a la psicología (cuadrantes de la izquierda). Dos hijos altamente eficaces nacidos de su madre mítica. Este es sin duda un mérito importante de la astrología. Es por eso que cuando digo que si la Astrología quiere sobrevivir en el siglo XXI, deberá despojarse de su correlación mágica (explicada en forma distinta según el nivel que la explique, pero mágica al fin) entre movimientos estelares y personalidad humana, la respuesta inmediata es -Ah! pero entonces no sería astrología!- . Y, me temo que es así, ya no será astrología, sino psicología, una psicología rica en imágenes y símbolos que permiten evocar aquellos proto-roles que nos atan, limitan e impiden, muchas veces, que nuestra conciencia avance hacia perspectivas más amplias y profundas. 

Algunos suspicazmente dirán que Edipo es también un mito y que por lo tanto podría pensarse el psicoanálisis como una construcción del pensamiento prerracional. Lo cierto es que quien afirma esto acierta en el 50% y yerra en el 50%. Mientras que Edipo constituye un proto-rol mítico que representa el deseo incestuoso y prohibido de un niño por su madre el llamado “complejo de Edipo” (una alusión metafórica y racional al mito) es una realidad probada por la zona 2 del cuadrante superior izquierdo, por medio de la metodología del Estructuralismo. La historia de Edipo es un mito, pero el “complejo de Edipo” no lo es. El complejo de Edipo, o mejor dicho fase Edípica (que puede o no desembocar en complejo), constituye una realidad estructural del psiquismo humano, realidad que se evidencia el estudio científico del desarrollo humano llevado a cabo por la ciencia estructuralista, y en la prohibición universal del incesto (Los niveles de parentesco para determinar la acción incestuosa varían de cultura a cultura, pero no ha habido en la historia civilización alguna que permita la relación sexual entre madre e hijo.) 

Queda claro entonces que en el psiquismo humano no opera el mito de Edipo sino el deseo incestuoso hacia la madre, deseo preconvencional que puede simbolizarse alegóricamente, evocarse o actualizarse a través del mito en cuestión. No podemos equiparar la verdad estructural de la existencia de una fase de deseo sexual del niño hacia su madre con la suposición prerracional de que al nacer mientras la Luna atraviesa la constelación de Aries el niño será propenso a buscar la acción, el movimiento y a deslumbrarse con la rapidez y la velocidad.

Tanto la psicología como la astrología dirigen su atención a la misma área del espectro, el espacio de lo prerracional, donde los contenidos inconscientes esperan ser actualizados y liberados de una carga que necesitamos para seguir evolucionando. La psicología lo hace desde la razón, quedando abierta a desarrollos postconvencionales. La astrología lo hace desde lo mítico y, ante la imposibilidad de dar cuenta de su metodología en forma racional, recurre al argumento de lo transpersonal o lo supraconsciente, atribuyendo a los proto-roles (arquetipos jungianos) un poder espiritual. 


Desde la perspectiva integral, transpersonal significa, entre otras cosas, ir más allá de la forma. Si los mal llamados arquetipos son formas que representan proto-roles ¿cómo podríamos acceder a lo transpersonal al conectar con ellos? ¿No se trataría más bien de soltar dichos arquetipos?. El mismo Jung habla de trascender los Arquetipos y sin embargo les adjudica un valor transpersonal. Esta contradicción, esta sujeción de la astrología y tantas otras prácticas New Age a elementos materiales, muestran no solamente que continúan operando desde el espacio mítico (espiritualidad material y concreta) sino que su uso tal como se lo propone puede constituir un verdadero obstáculo para un genuino crecimiento personal y trascendente. 

miércoles, octubre 31, 2012

COUNSELING INTEGRAL


Un enfoque para el siglo XXI
Por Ezequiel Newbery


UN MUNDO FRAGMENTADO

Si bien el ser humano se ha abocado al estudio y descripción de la conciencia y el comportamiento humano desde tiempos inmemoriales, hacia fines del siglo XVII un pensador francés arribó  a  una  conclusión   que  cambiaría   enormemente   la concepción  del ser humano. “Pienso luego existo”, afirmaba René  Descartes  en  su  Discurso  del  Método  publicado  en 1637. Una nueva conciencia, que ya llevaba más de un siglo dando sorpresas, encontraba su slogan y se proclamaba ante un mundo que ya no volvería a ser el mismo. La modernidad había  llegado  para  quedarse,  trayendo  consigo  buenas  y malas noticias.

Partiendo de la premisa de que al separar sujeto y objeto era posible acceder a una realidad más confiable, los pensadores de la modernidad lograron diferenciar tres esferas de valor. El arte, la moral y la ciencia, que durante la antigüedad habían existido    en    forma    totalmente    indiferenciada,    lograron independizarse   para   buscar   individualmente   sus   propias verdades.
El  hombre  moderno  era  ahora  capaz  de  diferenciar  entre descripción,     interpretación     y    valoración.    Esta    nueva capacidad liberó de las cadenas al potencial racional humano, generando  grandes  avances  tanto  a  nivel  científico  como tecnológico.
Pero  no  todas  fueron  buenas  noticias.  Durante  los  últimos ciento  cincuenta  años,  como  resultado  de  sus  increíbles descubrimientos,  la ciencia se fue imponiendo  como verdad predominante  y  casi  exclusiva  por  encima  de  los  demás dominios. Obsesionada  por alcanzar “La Verdad” separando cada  vez  más  al  observador  de  lo  observado,  la  ciencia generó sin proponérselo dos grandes problemas: disociación y materialismo.
Entendemos  la disociación  como  la desconexión  patológica entre   cosas   que   están   naturalmente   conectadas   y   el materialismo como la creencia en que solo el mundo físico es real.
La psicología como ciencia joven que comenzaba a dar sus primeros pasos hacia fines del siglo XVIII no pudo escapar a la  fragmentación  y  falta  de  profundidad  que  comenzaba  a teñir la realidad de la época.
En este ambiente, tanto el psicoanálisis como el conductismo desarrollaron    con    éxito    sus    teorías    mecanicistas    y reduccionistas que definían al ser humano como un conjunto de  conductas,  pulsiones  y  adaptaciones  a  un  orden  social determinado.  La muerte de Dios proclamada  por Nietzsche, unida  a  la  disociación  y  el  materialismo,  lejos  de  haber facilitado la emergencia del superhombre, había dejado a un Hombre huérfano de subjetividad, habitando un mundo chato y carente de sentido.
Hacia mediados del siglo XX comenzaron a cobrar auge las corrientes humanistas que reivindicaban el potencial subjetivo del ser  humano.  Estas  escuelas  humanistas  (entre  ellas  el Counseling   rogeriano)   surgieron   como   antítesis   en   una dialéctica  filosófico-científica,  y en la mayoría  de los casos acabaron cometiendo un error similar al de sus predecesoras. Al   negar   las   verdades   parciales   de   las   otras   escuelas colaboraron,  sin  quererlo,  con  una  fragmentación  que  ya estaba instalada y que ambas eran incapaces de ver. En la zona    ciega    materialismo    y    humanismo    discutían    sin percatarse de que ambas tenían razón y constituían solo una parte de la verdad.
El Counseling Integral concibe al ser humano como un todo, cuerpo, conducta, conciencia, subjetividad. Estos dominios de la experiencia  humana  están  inextricablemente  conectados. Una   visión   auténticamente    integral   deberá   revelar   las profundidades  de  la  conciencia  humana  y  será  capaz  de explicar cómo las diferentes expresiones de esta conciencia se relacionan.
En el modelo integral, como en la vieja fábula de los ciegos y el elefante, partimos de la idea que todos tienen algo de razón en  lo  que  postulan.  Así  como  un  ciego  cree  que  todo  el elefante es una pata y otro cree que todo el elefante es una trompa, de la misma manera cada corriente psicológica cree erróneamente   que  puede  dar  cuenta  de  la  totalidad  del individuo desde su óptica limitada.
Desde  una  visión  integral  intentamos  incluir  tantas  teorías psicológicas  como  nos  sea  posible  para  generar  un  mapa comprehensivo    y   confiable.   Nuestro   modelo   toma   los componentes  fundamentales  de  cada  teoría  de  modo  que algunas  porciones  del mapa resultarán  más relevantes  que otras para navegar con eficiencia un área determinada.
Como  veremos  a  continuación,  el  modelo  integral,  en  su forma más básica, se compone de 5 elementos: cuadrantes, niveles,   líneas,   estados   y   tipos.   Estas   son   las   cinco dimensiones básicas de la experiencia y potencial humano.


LOS CUATRO CUADRANTES

Una    manera    de    abordar    la   experiencia    humana    es dividiéndola   entre   experiencias   objetivas   y   experiencias subjetivas  y  a  ambas  en  sus  dimensiones  individuales  o colectivas.
Lo subjetivo hace referencia a lo que ocurre dentro nuestro y lo objetivo  es aquello  que ocurre  afuera.  En la experiencia subjetiva     se     encuentran     pensamientos,     sentimientos, sensaciones y motivaciones. Estos eventos ocurren dentro de la persona, no son cosas que pueda ver o tocar. Para estudiar la  experiencia   subjetiva   de  una  persona   será  necesario preguntar  y  la  persona  tendrá  que  responder  de  alguna manera.  La experiencia  objetiva,  por otro  lado  se refiere  a aquello que podemos ver, tocar, medir y explorar físicamente. Constituye  básicamente  el  mundo  material  y  se  estudia  a través  de  la  metodología  científica.  Entonces,  en  lugar  de pensamientos,  sentimientos,  sensaciones  nos  encontramos con un neocórtex, un sistema límbico o con un conjunto de neuronas.
El modelo integral ubica las interpretaciones subjetivas en el lado izquierdo  del mapa y las descripciones  objetivas  en el lado derecho. Teniendo en cuenta que el ser humano no se desarrolla en forma aislada sino que siempre forma parte de algún grupo, volvemos a subdividir este cuadro en otras dos dimensiones, la individual y la colectiva:




Tal como se ve en la figura nuestro mapa muestra cuatro territorios claramente delineados.
Un cuadrante superior izquierdo que representa el interior del individuo, la conciencia subjetiva e individual. El lenguaje de este cuadrante es el lenguaje del Yo o primera persona: “Me siento angustiado” sería una descripción de un evento en esta área.
El  cuadrante  superior  derecho  representa  la  dimensión objetiva o exterior del individuo. El lenguaje de este cuadrante es  el  lenguaje  del  “ello”  o  tercera  persona.  Este  es  el cuadrante del que se ocupa la ciencia clásica, es decir, de los hechos    fácticos    de    un    organismo    individual.    Incluye descripciones    de   conductas    observables,    elementos    y componentes  físicos  y la materia  y energía  de aquello  que está siendo observado. “El paciente presenta taquicardia y un bajo nivel de serotonina” correspondería a una descripción en este cuadrante.
Veamos  ahora  las  dimensiones   colectivas.  El  cuadrante inferior  izquierdo  representa   el  interior  de  dos  o  más individuos.  Es  el  cuadrante  intersubjetivo  o  la  dimensión interpersonal que representa la conciencia colectiva del grupo o,  en  un  sentido  más  amplio  a  la  cultura  en  general.  Allí encontramos  diferentes valores, moral y visiones del mundo que se manifiesta  en la gran variedad de grupos humanos. Este cuadrante se vale del lenguaje del nosotros. “Mi familia reverencia  el lugar del padre de familia” corresponde  a una descripción realizada desde este cuadrante.
Por  último,  el  cuadrante inferior  derecho representa  los sistemas   objetivos   e  incluye   a  la  inmensa   variedad   de sistemas  sociales  y  dinámicas  grupales  tal  como  se  las observa desde el exterior. Es el marco objetivo e institucional en  la  cual  está  anclada  la  cultura.  “En  casa  la  máxima autoridad es papá.” corresponde a una descripción realizada desde este cuadrante.
Cada cuadrante contribuye con su perspectiva particular para alcanzar    una   comprensión    más   cabal   de   un   evento determinado.  Cada verdad parcial proveniente  de cada una de estas perspectivas  constituye una parte de una totalidad más amplia a la que el filósofo Ken Wilber reconoce como “el Gran  Tres”,  entendiendo  a  los  cuatro  cuadrantes  como  la integración  de los lenguajes  del yo, del ello y del nosotros. Entendamos que el término ello no es utilizado en su sentido psicoanalítico  sino  haciendo  referencia  a  “cosas  o  hechos” objetivos. Este Gran Tres, es decir, los cuatro cuadrantes, no son sino los representantes  de cada una de las esferas de valor que el ser humano logró diferenciar a partir de la edad moderna.
Gracias a esta diferenciación el yo dejó de ser un sirviente de lo colectivo, ya sea en su forma de estado, iglesia o masa, pudiendo  buscar  su  única  e individual  forma  de  expresión. Esta diferenciación  facilitó avances tan importantes  como la abolición de la esclavitud y la aparición de los ideales de la Revolución Francesa. La diferenciación del ello permitió a su vez  el  avance  de  la  ciencia  y  todos  sus  descubrimientos, mejorando  la  expectativa  de  vida,  encontrando  la  cura  a enfermedades, mejorando las condiciones sanitarias y tantas otras  cosas  que  han  hecho  la  vida  humana  más  fácil  y confortable en innumerables formas.
No cabe duda entonces que esta nueva diferenciación,  este salto   evolutivo   de   la   humanidad,   trajo   consigo   mucho progreso y bienestar. Sin embargo, como ya hemos visto, no todas  fueron  buenas  noticias  y en algún  momento  de este proceso    la    disociación    tomó    las    riendas.    La    sana diferenciación   se   convirtió   en   fragmentación   patológica. Subjetivistas, moralistas y científicos se convencieron de que su verdad era LA VERDAD, descartando los aportes de otras visiones complementarias.
El     modelo     integral     se     propone     recomponer     esta fragmentación  y  los  cuatro  cuadrantes  son  una  forma  de preservar  la integridad  de cada dominio mientras,  al mismo tiempo,  se pone  en evidencia  que todos  son parte  de una realidad total. La diferenciación y posterior integración de las perspectivas   mencionadas   generan   una   percepción   más holística y lúcida de cualquier evento que nos propongamos estudiar.
El segundo gran problema de la modernidad que describimos, el  materialismo,  se  afianzó  a  consecuencia  del  éxito  sin precedentes que la ciencia fue obteniendo en la resolución de problemas, una vez que pudo diferenciarse del pensamiento mágico-mítico  imperante  hasta  el  fin  de  la  edad  media.  El modernismo  enarboló  airoso  el lema de “no más mitos”,  lo cual   constituía   un   importante   paso   hacia   delante,   pero simultáneamente,  junto  con  la  magia  y  el  mito  descartó  la subjetividad, generando un mundo material chato, carente de profundidad.
El modelo integral no comparte esta visión chata del mundo. No solamente pueden reconocerse al menos cuatro dominios de la realidad humana sino que además existen dimensiones de profundidad.
El universo entero se despliega como una jerarquía anidada en la cual constituimos holones. El término holón fue acuñado por el filósofo Arthur Koestler e identifica a una totalidad que a su vez es parte de otra totalidad. Por lo tanto un holón es una totalidad/parte.  La totalidad átomo se combina para generar totalidades   moléculas,   que   se   combinan   para   generar totalidades  células,  que a su vez se combinan  para formar totalidades órganos, etc. Cada nivel constituye una versión de totalidad  pero  es  a  la  vez  parte  de  una  totalidad  más compleja. Los holones superiores trascienden (pero incluyen) a sus predecesores.
Al  observar  una  organización   de  holones  vemos  lo  que llamamos  una  jerarquía  anidada  o  jerarquía  de  desarrollo. Cuanto   más   elevado   en   la   jerarquía,   mayor   será   la complejidad   y  mayor   la  inclusividad   de  un  holón.   Esta jerarquía   es  puramente   funcional   y  de  ninguna   manera implica    que    los    holones    inferiores    sean    menos.    La comprensión    del   concepto    jerárquico    en   términos    de dominación  ha generado  en la postmodernidad  un rechazo del concepto de jerarquía per se, dando lugar muchas veces a una  visión  pseudo  holística  y chata.  Lo  cierto  es  que  si quisiéramos   retirar   a  los   átomos   de   la  jerarquía   antes mencionada,  no  tendríamos  tampoco  moléculas  ni  células. Así  comprendemos   que  los  holones   inferiores   son  más numerosos y más fundamentales que los holones superiores y estos  a su vez,  son más  complejos  e inclusivos  que los anteriores.
Si volvemos  a los cuatro  cuadrantes  veremos  con  claridad que    este    patrón    evolutivo    de    organización     cuadra perfectamente con cada uno de ellos.
La segunda ley de termodinámica declara que toda la materia intenta   alcanzar   el   nivel   más   bajo   de   energía,   para deshacerse en tantas piezas como sea posible en un estado entropía.   Esa   fuerza   no   debería   crear   la   organización evolutiva  que  observamos   en  todas  las  dimensiones   de nuestra experiencia.
Al observar en cualquier dirección vemos evidencias de una fuerza que unifica y organiza la energía en sistemas cada vez más complejos e inclusivos. Las partículas están organizadas en planetas, estrellas, plantas, animales, seres humanos, etc. Es  evidente  que  existe  una  fuerza  evolutiva,  un  elan  vital como diría Henry Bergson, o una tendencia actualizante en la jerga rogeriana, que se opone a esta entropía.
Los seres humanos somos seres complejos, compuestos de muchas   totalidades/partes   y   somos   a   la   vez   parte   de totalidades  aún  más  complejas.  Así,  todo  el  universo  está intimamente  interconectado  todo  el  camino  hacia  arriba,  y todo  el  camino  hacia  abajo  en  una  jerarquía  evolutiva  de dominios totalmente reales.
Vemos   entonces   que   el   mundo   no   es   “chato”   como postulaban los genios de la modernidad. El modelo integral ve al universo humano como una espiral evolutiva en continua expansión   que   puede   dividirse   en   niveles   u   olas   de complejidad creciente.

NIVELES DE DESARROLLO

Tal como dijimos basta con observar un poco detenidamente cada  cuadrante  para  darnos  cuenta  que  todo  en  ellos  se encuentra  también organizado  en forma jerárquica,  es decir siguiendo  una  línea  evolutiva  que  va  de  menor  a  mayor complejidad, de lo menos inclusivo a lo más inclusivo. Tomemos  el  ejemplo  de  cuadrante  superior  izquierdo.  La Psicología   Evolutiva,   a  través   de   numerosos   autores   e investigadores,   ha   estudiado   el   desarrollo   de   la   mente humana.    El   modelo    integral,    luego    de   sintetizar    las conclusiones  de  los  más  importantes  investigadores  en  el área, descubrió que todos describen el proceso de desarrollo como una serie de olas o estadios que se van desplegando uno tras otro. Estos estadios no conforman esquemas rígidos que se suceden como los peldaños de una escalera sino que fluyen  como  olas,  con  diversas  corrientes  moviéndose  a diferentes  velocidad  a lo largo  y ancho  del mismo  espacio evolutivo.
Cada autor, enfocándose  en su área de interés dividió este recorrido de las formas más diversas. Así por ejemplo, Jean Piaget lo hizo de acuerdo a un esquema cognitivo, Loevinger se basó en la identidad del yo, Freud se basó en la pulsión sexual, etc.. Cada autor dividió el espacio evolutivo en tantos estadios  como  consideró  adecuado  para  dar  cuenta  de  un proceso   universal,   visto  desde   un  campo   específico.   El modelo integral desarrolló un esquema de 10 estadios en los que   se   pueden   incluir   todas   clasificaciones   evolutivas aceptadas en nuestros días.
La  descripción  detallada  de  cada  uno  de  estos  estadios escapa a los propósitos de este artículo. El lector interesado encontrará  un  estudio  pormenorizado   de  los  mismos  en “Psicología Integral” de Ken Wilber.
Pero  veamos,  a  modo  de  ejemplo  una  de  las  posibles divisiones  del espacio  evolutivo  individual.  En esta  ocasión delinearemos      tres      grandes      regiones:      egocéntrica, etnocéntrica y mundicéntrica.
El egocentrismo  es una característica  natural de la primera infancia. Los niños pequeños se enfocan casi exclusivamente en  sus  propias  necesidades,  fundamentalmente  porque  no han desarrollado la capacidad de ponerse en el lugar de otro, la cual emerge recién hacia los seis o siete años de edad.

Este característica es totalmente normal en las primeras fases de desarrollo y solo se volverá patológica si en el futuro no lograse trascenderse.
Una   vez   transitado    el   complejo    de   Edipo,   habiendo internalizado  la  ley  paterna,  el  niño  resigna  la  satisfacción inmediata de la pulsión y su identificación exclusiva con un yo corporal para ingresar en un mundo simbólico, regido por el principio  de realidad.  El niño ahora se percibe  como un yo mental inmerso en una cultura, donde abundan las reglas. La habilidad  empática  que  comienza  a  madurar  en  esta  fase permite  al  niño  salir  de  su  identificación  egocéntrica  para asumir su posición etnocéntrica. A lo largo de toda esta fase, reconocida  por Freud como etapa de latencia crece para el niño la importancia del grupo de pertenencia, con el cual está identificado. Esta nueva fase es más compleja e inclusiva que la anterior fase egocéntrica aunque se limita estrictamente a su  círculo  más  íntimo.  Otros  puntos  de  vista  son  sentidos como     extraños     y    no    son    incluidos     o    aceptados empáticamente. Hacia el final de la adolescencia comenzará un período en el cual la persona será capaz de abrazar una mirada   mundicéntrica.   El   adulto   joven   puede   entonces identificarse no solo con las necesidades de su cuerpo, o las de su grupo de pertenencia, sino con las de todos los seres humanos. Los individuos que se desarrollan en los estadios mundicéntricos  siente  que todos los seres humanos  somos iguales  y con los mismos  derechos,  sin distinción  de raza, color, creencias religiosas u orientación política.
Lo que observamos es básicamente un proceso evolutivo que va  desde  el  “yo”  hacia  el  “nosotros”   y  hacia  el  “todos nosotros”.
Lo que constituye esencialmente un mismo espacio evolutivo, puede dividirse en la manera que resulte más adecuada. Es así  como  cada  autor  nos  brinda  una  parte  del  mapa  que podremos   integrar   dentro   de   un   mapa   global   que   nos permitirá   tener   una   imagen   más   completa   del   proceso evolutivo humano.
Cabe destacar que el proceso evolutivo es secuencial,  esto quiere decir que no es posible saltar niveles. El camino entre el  egocentrismo  y  el  mundicentrismo  pasa  invariablemente por  el  etnocentrismo.  Una  vez  que  se  ha  alcanzado  un determinado  nivel, los niveles  inferiores  son negados  como totalidad pero integrados en tanto partes.
Cada  nivel  de  desarrollo  despierta  su  propio  sentido  de identidad,  visiones  del mundo y necesidades  que serán las apropiadas  para  ese particular  momento.  Un niño  pequeño centrado  en  sus  propios  impulsos,  funcionando  desde  una inteligencia   preoperacional,   carece  de  la  capacidad   para comprender las convenciones de su grupo de pertenencia. Su visión del mundo será entonces preconvencional. A los ocho años   ese   niño   ya   habrá   desarrollado   la   capacidad   de pensamiento   operacional   concreto   lo   cual   le   permitirá comprender  esquemas  de  reglas  simples  e  internalizar  las perspectivas  de otras  personas,  abriendo  así las puertas  a una  visión  convencional  del  mundo.  Cuando  esta  persona alcance los 21 años tal vez haya desarrollado la capacidad de pensamiento    operacional    formal,    pudiendo    comprender conceptos como pluralismo, el relativismo y el contextualismo, permitiéndose  ir  más  allá  de  las  reglas  de  su  sociedad  y abriendo  sus  ojos  a  una  visión  post-convencional.   De  la misma   manera,    nuestras    necesidades,    motivaciones    y mecanismos de defensa representan diferentes aspectos del proceso  evolutivo  y  se  desarrollan  en  olas  de  complejidad creciente.
Es interesante observar que la Psicología no fue la primera en descubrir este campo evolutivo. Casi todas las tradiciones de sabiduría desde el Budismo, el sufismo, hasta el misticismo cristiano, el hinduismo o el judaísmo por nombrar unos pocos, generaron  sus propia  concepción  jerárquica  dentro  de este campo  morfogenético  en  el  que  se  despliega  la  evolución humana.
Pareciera  ser que por caminos  distintos  tanto la Psicología como las viejas tradiciones de sabiduría han logrado aportar información para la creación de este mapa. Si partimos de la experiencia   del   yo   en   el   cuadrante   superior   izquierdo podemos ver que este yo puede contemplarse tanto desde el exterior  como desde  su interior.  Puedo  asumir,  como es el caso de la psicología moderna, la postura de un observador objetivo o científico. Puedo hacer esto con mi propio yo o con otros yoes. El estructuralismo y la teoría de sistémica son los abordajes   científicos   más   conocidos   para   este   tipo   de operación y han estado disponibles para el ser humano desde el advenimiento de la edad moderna. Pero mucho antes, las tradiciones  de sabiduría,  sin contar  con estas  herramientas tuvieron la capacidad de abordar el yo en tanto experiencia subjetiva,  a través  de  la contemplación,  la meditación  o la fenomenología.
Ya sea a través de la experiencia subjetiva o de la descripción objetiva,  hemos  llegado  a  comprender  que  evolucionamos desde una identidad corporal (pulsional, regida por el principio de placer) a una identidad mental (imágenes  internalizadas, reglas,  roles  y  principio  de  realidad)  a  una  identidad  con nuestra dimensión espiritual. Las dificultades de la psicología para dar cuenta de esta dimensión espiritual radican en que los   modos   de   exploración   y  los   criterios   de   validación utilizados por la ciencia objetiva no son los adecuados para una exploración  subjetiva.  Las tradiciones  de sabiduría  han perfeccionado  durante milenios sus métodos y han obtenido resultados  que  pueden  cotejarse  a  través  de  criterios  de validación muy ajustados y confiables.
El  modelo  integral  reconoce  el  proceso  evolutivo  humano como un continuum espiralado de creciente complejidad, que se inicia en el cuerpo continúa en la mente y desde allí se proyecta hacia el espíritu.


LINEAS DE DESARROLLO

A  partir  del  estudio  de  distintos  aspectos  de  las  olas  o estadios de desarrollo podemos inferir que los seres humanos contamos  con  un  espectro  de  capacidades  que  podemos reconocer  como  auténticas  líneas  de  desarrollo  que  están disponibles para cada individuo de la especie. La cognición, la inteligencia   interpersonal,   el   desarrollo   moral,   el   talento musical, la espiritualidad y la psicosexualidad, son algunas de las tantas áreas en las cuales  nos desarrollamos  conforme avanzamos  en el campo  evolutivo.  Si bien todos contamos con  algún  potencial  en  cada  una  de  estas  líneas,  algunos tendemos a desarrollar unas más que otras. La teoría de las Inteligencias  Múltiples  creada por Howard  Gardner  sostiene que cada individuo posee capacidades diferentes y que cada una     de     ellas     evoluciona     en     forma     relativamente independiente. Basta con observar a la gente que nos rodea. Algunos   se   muestran   extremadamente    hábiles   en   las relaciones   interpersonales,   otros   desarrollan   un   singular talento  artístico  mientras  que  otros  se  muestran  elevado desarrollo  moral  o  espiritual.  Las  combinaciones  son  tan numerosas como los seres humanos.
Algunas líneas se relacionan entre sí, generando una cierta codependencia evolutiva. Algunas líneas son necesarias pero no suficientes  para que otras  puedan  evolucionar.  La línea cognitiva,  por ejemplo,  debe  evolucionar  lo suficiente  como para  que  una  persona  alcance  un  nivel  de  operaciones concretas para que la línea de visión del mundo alcance el estadio  convencional.  Vemos  entonces  que ocasionalmente algunas líneas tienen un fuerte impacto en el desarrollo de las demás,    pero    existe    siempre    un    margen    de    relativa independencia  que  nos  permite  trabajar  con  cada  línea  en forma individual.
Para el modelo integral el self es tanto una función constante que  incluye  identificaciones,  deseos  y defensas,  como  una línea  evolutiva.  A la vez  que  se  constituye  como  locus  de integración  responsable  de  balancear  e  integrar  todos  los niveles, líneas y estados de una persona, emprende su propio desarrollo  como  línea  evolutiva.  Podríamos  decir  que  los niveles  son como  hitos  en la línea  evolutiva  del self, y las líneas  son  las  múltiples  facetas  del  self  que  siguen  un derrotero evolutivo relativamente independiente de este.
Las   líneas   evolutivas   resultan   especialmente    útiles   al momento de abordar la problemática de un cliente. Al evaluar donde se encuentra la persona en un determinado momento, podemos generar estrategias más efectivas para ayudarlo a resolver sus conflictos.  Al diferenciar  y tomar conciencia  de tanto  fortalezas  como  debilidades,  el  cliente  aprenderá  a delinear  una  visión  más  clara  acerca  de  sus  sueños  y objetivos,  podrá  enfocar  sus  esfuerzos  en  las  áreas  que requieren  mayor  atención,  obteniendo  la  fuerza  y  empuje necesarios de aquellas áreas donde ha alcanzado un mayor desarrollo.
Hemos  recorrido  los  componentes  jerárquicos  del  modelo. Cuadrantes,   niveles   y   líneas,   experiencias   subjetivas   y objetivas desplegándose en forma secuencial y evolutiva, van dando  forma  al  mapa  que  nos  permitirá  ahondar  en  las profundidades  del  ser.  Pero  no  todo  en  el  ser  humano  se despliega en forma evolutiva. Veamos ahora los componentes heterárquicos del modelo.


ESTADOS DE CONCIENCIA

Son  formas  de  estar  conscientes.  Básicamente  podemos distinguir   tres   estados   ordinarios   y   varios   estados   no ordinarios. Los estados ordinarios son la vigilia, el sueño y el sueño  profundo.  Todos  experimentamos  estos  tres estados en forma  diaria.  En tanto  el estado  de vigilia  favorece  una percepción más clara de lo que ocurre fuera del self, los otros dos estados se conectan más intimamente con la percepción interna. Muchas escuelas de psicología asignan un papel muy importante a la experiencia onírica.
Los  estados  no  ordinarios  de  conciencia,  las  experiencias cumbre y los estados meditativos son menos frecuentes pero han  sido  descriptos  por  autores  como  Abraham  Maslow, como  experiencias   profundamente   transformadoras   de  la personalidad.
Los estados de conciencia  constituyen  uno de los aspectos heterárquicos  de  la  de  nuestros  mapa  integral,  en  tanto describen nuevas dimensiones de la experiencia humana. Los estados   no   ordinarios   de   conciencia   nos   aportan   un pantallazo de los modos de percepción propios de los niveles más elevados. Esta “vista previa”, si ocurre en circunstancias adecuadas,  puede impulsar al self hacia adelante la espiral evolutiva.


TIPOS DE PERSONALIDAD

Cada ser humano tiene un estilo muy propio para relacionarse con el mundo.  El estudio  de estos  estilos  es terreno  de la tipología,     la    cual    constituye     el    segundo     elemento heterárquicos y último componente del mapa integral.
Las tipologías describen los diferentes estilos que utilizan las personas mientras navegan por el gran río de la vida. Entre las más conocidas están el eneagrama y la tipología jungiana, pero     existen     infinidad     de     clasificaciones.     Algunos investigadores    han    estudiado,    por    ejemplo,    notables diferencias  entre  la  percepción  del  mundo  femenina  y  la masculina.  Todas  las  tipologías  son  de  tipo  horizontal  y constituyen un estilo o enfoque de la vida en un determinado nivel evolutivo.
Para  el  modelo  integral  no  pueden  escindirse  tipologías  y niveles.  Una  tipología  que  resulta  apropiada  para  un  nivel, puede resultar totalmente inexacta en el nivel siguiente o en el  anterior.  Es  importante  entender  que,  aunque  puedan brindarnos   información   muy   útil,   las   tipologías   no  debe tomarse como algo dado. Si una tipología es útil para trabajar en un determinado nivel con un determinado cliente, entonces será  bienvenido  su  uso,  pero  no  debe  olvidarse  nunca  el carácter heterárquico de las mismas.


COUNSELING INTEGRAL: MÁS ALLÁ DE LA FRAGMENTACIÓN

Hemos descripto brevemente los cinco componentes básicos del modelo integral que constituyen, a nuestro entender, las cinco dimensiones primordiales de la experiencia humana.
El  Counseling  integral  ofrece  una  visión  comprehensiva  y neutral, donde cada una de las partes es tenida en cuenta y encuentra  su lugar único en una totalidad  plena de sentido que constituye la experiencia humana.
El counselor trabaja con su cliente en un proceso de toma de conciencia que lo transformará de ser evolucionado en un ser evolucionante. Es el terapeuta quien, en un sentido socrático, lo   ayudará   a   “dar   a   luz”   su   capacidad   de   asumir   el protagonismo   y  compromiso   incondicional   con  su  propio proceso evolutivo.
El counseling integral ha comprobado en la práctica que las personas   que   adquieren   una   mayor   conciencia   de   sus múltiples  dimensiones   maduran  con  mayor  rapidez  y  de manera  más  sustentable   que  aquellos  que  enfocan  sus esfuerzos de manera más estrecha y unidireccional.
El    counselor    acompaña    al    cliente    en    su    viaje    de autoexploración,   proveyendo  un  mapa  que  lo  ayudará  a conquistar su propio territorio. Este mapa le permitirá tomar conciencia de la esencia multidimensional  de su experiencia subjetiva    y   de    su    naturaleza    objetiva,    facilitando    la emergencia  de  aquellos  aspectos  que  lo  hacen  único  y permitiéndole realizar en vida todo su potencial.
El diseño e implementación  de una práctica de vida integral (PVI)  es  un  elemento   fundamental   de  todo  proceso   de consultoría integral. Esta puede incluir la práctica de deportes, yoga,   psicoterapia   (psicoanálisis,   gestalt,   cognitiva,   etc.), meditación, trabajo comunitario, o el conjunto de actividades que  resulten   particularmente   efectivas   para   promover   el equilibrio bio-psico-socio-espiritual del cliente.

El modelo integral aplicado al counseling, recrea la posición del consultor  psicológico  para  convertirlo  en un auxiliar  del desarrollo humano, capaz de poner todo su conocimiento  al servicio  del  pleno  despliegue   del  potencial  de  cada  ser humano, en su forma más saludable, exitosa y sustentable.


miércoles, diciembre 28, 2011

Set de respiración Pranayama antes de meditar

Los siguientes ejercicios de pranayama constituyen una adecuada preparación para la meditación.

Asimismo, como preparación para estos ejercicios es recomendable realizar algún trabajo corporal, ya sean algunas asanas a elección o movimientos de danza u otra disciplina o por qué no simplemente algo de exploración corporal libre donde entren en juego el equilibrio, la fuerza y la elasticidad. Si se lleva a cabo con conciencia esta primera etapa de trabajo con el cuerpo puede llevar tan solo diez minutos. La duración de cada etapa así como la duración total de la práctica queda a criterio personal.

Una vez acondicionado el cuerpo se elige la posición que se utilizará para meditar. Si se elige padmasana (loto) o ardha padmasana (medio loto) es recomendable sentarse sobre un almohadón para elevar la cadera del suelo y permitir q la pelvis caiga hacia adelante y las rodillas se apoyen o acerquen al suelo.

El primer ejercicio de este set se llama Kapalabhati (limpieza de cráneo o cráneo brillante) y es el siguiente:

Sentados en la postura elegida, con la columna erguida, se exhala todo el aire vaciando los pulmones, se inhala lento y profundo abovedando el pecho que permanecerá abovedado durante todo el ejercicio. Siempre por las fosas nasales, se exhala al mismo tiempo en que se empuja con el vientre hacia adentro, como buscando pegar el ombligo a la columna vertebral. Es una exhalación enérgica, con sonido. Inmediatamente se inhala y el vientre regresa a su posición original. Las exhalaciones con contracción del vientre y las inhalaciones con su correspondiente distensión se suceden lo más rápido posible. Pudiéndose empezar a un ritmo tranquilo y aumentando la frecuencia de las mismas a medida que se progresa en la práctica. Como se indicó el pecho permanece abovedado, sólo se mueve el vientre hacia adentro y hacia afuera. Practicar un minuto y al finalizar inhalar profundamente llenando los pulmones. Retener el aire y realizar dos bandhas (contracciones), mula-bandha fuerte: contracción del esfínter anal y de los glúteos y jalandhara-bandha suave: contracción de la garganta, bloqueando la salida del aire. La duración de la retención y de los bandhas es libre. No deben sentirse mareos, ante estos detener el ejercicio, realizar varias respiraciones personales y retomar de manera más suave.

Entre un ejercicio y otro es recomendable realizar algunas respiraciones libres.

El segundo ejercicio del set se llama Bhastrika (el fuelle):

Manteniendo la posición, este ejercicio es muy similar al anterior, de una mayor intensidad. Se inhala y se exhala, siempre por nariz, de la misma forma que en Kapalabhati, la diferencia radica en que el pecho no permanece abovedado sino que se involucra activamente en la respiración. Cada inhalación recorre el cuerpo desde el vientre hasta el pecho y cada exhalación con contracción del abdomen lleva implícito el descenso del pecho que se elevó con la inhalación. El ritmo del ejercicio es apenas más lento que en Kapalabhati, ya que se necesita más tiempo entre inhalación y exhalación. Realizar durante un minuto y al finalizar inhalar profundamente y retener el aire realizando los tres bandhas (maha bandha): Mula-bandha fuerte, Uddiyana-bandha fuerte (contracción estática del abdomen, acercando el ombligo a la columna vertebral) y jalandhara-bandha fuerte. Nuevamente la duración de la retención y de los bandhas es libre.

Respiraciones libres.

El tercer ejercicio es la llamada Respiración cuadrada o rítmica:

En la misma posición, se exhala todo el aire hasta vaciar los pulmones. Se inhala contando la cantidad de segundos que dura la inhalación, se retiene con los pulmones llenos la misma cantidad de segundos, se exhala en la misma cantidad de segundos y se retiene con los pulmones vacíos la misma cantidad de segundos. Se trata como se puede observar de igualar la duración de los cuatro tiempo de la respiración. La duración total de este ejercicio no se mide en minutos sino en ciclos, un ciclo comienza al inhalar y termina después de que se ha retenido con los pulmones vacíos. Es clave en la inhalación permitir que el aire ingrese al cuerpo de manera medida, no de golpe, lo mismo se aplica a la exhalación. El aire se degusta, se palpa en las membranas de las fosas nasales. Si las retenciones sin aire generan mucha ansiedad y por consiguiente inhalaciones bruscas es recomendable disminuir la duración de todos los tiempos de la respiración, para ajustarse a un ciclo más cómodo. Así aunque podamos retener con los pulmones llenos durante quince segundos si no podemos hacerlo con los pulmones vacíos es mejor que ambas retenciones duren la mitad de tiempo para que todo el ciclo sea armónico. Este ejercicio tiene distintos grados de complejidad, a los que se accede con la práctica. En una primera instancia basta con practicarlo como se ha descrito. Una vez que se domina la técnica se puede pasar a dividirlo en etapas.

Primera etapa:

La duración de los cuatro tiempos de la respiración es la misma, durante las retenciones (tanto con pulmones llenos como con pulmones vacíos) se realiza asvini mudra. Asvini mudra es la contracción y relajación dinámica del esfínter anal. Se realiza una contracción por cada segundo que se cuenta.

Segunda etapa:

La duración de la inhalación y la exhalación es la misma pero las retenciones se duplican. Así, si se inhala en ocho segundos, se retiene dieciséis, se exhala nuevamente en ocho y se vuelve a retener en dieciséis. Si la retención sin aire se vuelve muy difícil todo el ciclo se reajusta, inhalando y exhalando en menos segundos para poder duplicar sin inconvenientes. No se realiza asvini mudra, en cambio se hace mula-bandha durante las retenciones sin aire. La intensidad de mula-bandha queda a criterio personal, pudiéndose intensificar con la práctica.

Tercera etapa:

La duración de la inhalación y la exhalación continúa siendo la misma pero las retenciones se triplican o se extienden el máximo posible. Se realiza maha bandha durante las retenciones sin aire.

Cuando se domina la técnica de la respiración cuadrada o rítmica se pueden suceder las tres etapas en una misma práctica. Realizando la misma cantidad de ciclos en cada una.

Respiraciones personales.

El último ejercicio que compone este set preparatorio para la meditación se trata de la respiración realizada durante la práctica de zazen. Pudiéndose elegir entre realizarlo unos minutos y luego adoptar una respiración personal para la meditación o adoptar esta respiración durante toda la meditación:

Manteniendo la postura o realizando algún ajuste de ser necesario se inhala enérgicamente y se exhala de manera medida, lento y largo, empujando con el diafragma los órganos abdominales, llevando la conciencia hacia la parte baja del cuerpo, pensando con el hara. Cuando se exhaló todo el aire la inhalación debe realizarse con naturalidad, espontáneamente. Inhalaciones naturales, exhalaciones medidas, sacando el aire lentamente, mientras se empuja con el diafragma y se piensa con el hara.


Autor del Artículo: Hernán Furman, instructor de Yoga. Tel: (15) 6376-1978


jueves, diciembre 15, 2011

El modelo integral y las dimensiones socioculturales

Cuando nos adentramos en el estudio de los cuadrantes colectivos debemos tener en cuenta que los holones sociales carecen de una mónada dominante. Cuando decido trasladarme a otra habitación, todo el holón que soy se traslada. En los holones sociales, en vez, existe lo que llamamos un "modo predominante de resonancia compartida". Esto quiere decir que para ser miembro de un holón social debemos compartir el mismo rango de niveles, formar parte de un mismo modo de resonancia compartida. Mientras la mónada dominante de los holones individuales ejerce un total control sobre los mismos, el modo dominante de resonancia ejerce lo que llamaremos "presión social".

Presión Social
A diferencia de la mónada dominante esta puede o no impulsar a los miembros del holón social hacia el rango prevalente. La presión social cumple un rol importante en la emergencia de nuevos niveles socioculturales. El mecanismo que lo hace posible tiene su origen en la noción de intercambio relacional y en el decimoquinto principio holónico, el cual afirma que lo micro (individual) está en intercambio relacional con lo macro (colectivo) en todos los niveles de su profundidad. Desde un punto de vista estrictamente técnico los niveles de intercambio son un aspecto del desarrollo individual, pero es importante comprender que describen una capacidad que es inherentemente social. El decimoquinto principio afirma que el intercambio tiene lugar con otros holones a un nivel de profundidad similar por lo que los niveles de intercambio constituyen una capacidad que ofrece una función de puente entre los cuadrantes superiores e inferiores. Dicho en otras palabras, cada nivel de desarrollo individual es también un proceso de intercambio con niveles correspondientes de organización estructural en un proceso global. Partiendo de esta base es que Wilber afirma que toda psicología es siempre una psicología social.

Podemos pensar, por ejemplo, en cinco niveles básicos de intercambio: material, emocional, mental, álmico y espiritual. Así tenemos un cuerpo material que es ejercitado y conservado en existencia a través del trabajo con el ambiente físico. El cuerpo emocional se ejercita y existe a través de la respiración, el sexo y el sentir compartido con otros cuerpos emocionales. La mente es ejercitada y conservada en existencia a través de la comunicación lingüística con otras mentes. Cada nivel de intercambio intercambia niveles de alimento. Los patrones de intercambio y los artefactos que los holones individuales pueden compartir a un determinado nivel de complejidad forman parte del interior del holón social. Si tomamos, por ejemplo, el nivel ámbar que conlleva necesidades de pertenencia vemos que el intercambio toma la forma de intercambio de membresías que pueden alcanzarse a través de artefactos ámbar (tales como narrativas, símbolos y significados que sostienen la estructura ámbar). El patrón de estos intercambios que son posibles en el nivel ámbar, constituye la irreductible dimensión sociocultural de la estructura ámbar.

Distorsiones del intercambio
Los niveles de intercambio emergen en forma holárquica en el espectro vital, con cada nivel trascendiendo pero incluyendo a su predecesor. Es importante no olvida que aunque el nivel superior descansa sobre el inferior, el superior no es causado ni generado por el inferior. El superior es en parte emergente y discontinuo, no emerge del inferior sino a través de él. Existen entonces dos tipos de distorsión. Primero entendemos que, como el superior trasciende al inferior, entonces lo puede reprimir. Esta represión da cuenta de un tipo de distorsión del intercambio llamada inducción, donde lo superior induce la represión en lo inferior, distorsionando a este último. La segunda opción es la distorsión pasada de lo inferior a lo superior. En este caso el inferior distorsionado inclina los niveles superiores a reproducir distorsiones similares. No queremos decir con esto que un individuo pueda reprimir a otro individuo sino que un individuo puede oprimir a otros. Cuando cualquier nivel emerge en un individuo, lo hace sobre el fundamento ya distorsionado por la opresión de otro en el mismo nivel. Así es como cada individuo puede reproducir y propagar parcialmente una distorsión.

Releyendo a Marx
Los procesos de intercambio material (económicos) pueden ser oprimidos y distorsionados. A consecuencia de esto tienden a emerger sobre la base ya distorsionada pensamientos y sentimientos alienados. De este modo las producciones culturales más elevadas, como el arte, la religión o la filosofía se convierten en ideologías en su sentido más negativo. Esto ocurre porque no están basadas en intercambios saludables de los niveles inferiores sino a partir de versiones distorsionadas de los mismos. Así las ideologías se vuelven aliadas del funcionamiento de iniquidades y distorsiones en los intercambios sociales, transformándose como diría Marx en un opio para los pueblos.

La existencia de distorsiones de intercambio a lo largo del espectro otorga a los niveles de intercambio un lugar fundamental en el desarrollo colectivo. El modelo integral propone una teoría social crítica que sea adjudicativa de cada nivel superior y crítica de la parcialidad comparativa de cada nivel inferior. Deberá también ser crítica de las distorsiones en el intercambio cuando ocurran en cualquier nivel del espectro. Hablamos entonces de crítica dentro de un nivel dado aportando a una emancipación horizontal y crítica entre dos niveles cualesquiera, aportando a la emancipación vertical. Es evidente que ninguna puede obviarse simplemente porque por un lado el crecimiento a un nivel superior no garantiza la normalización sana del nivel inferior y por el otro, el hecho de sanar el nivel inferior tampoco garantiza la producción de un nivel superior. De un modo o de otro es fundamental comprender que las distorsiones de intercambio son los mecanismos que permiten que el sufrimiento se propague en forma colectiva, por lo que resulta imperioso trabajar sobre los mismos por un mundo mejor para nosotros y las generaciones venideras.

miércoles, diciembre 07, 2011

Holones: Los 20 principios

Estos principios son patrones de existencia, leyes de la forma o propensiones de manifestación. Constituyen hábitos relativamente estables desplegados por los holones en su tetra-manifestación. Los 20 principios, tal como los llama Ken Wilber en Sexo, Ecología, Espiritualidad, conforman la base fundamental de la teoría integral.

  1. La realidad, como un todo, no está compuesta de cosas o procesos, sino de holones. Los holones son totalidades que son a la vez parte de otras totalidades, sin límite inferior ni límite superior. Desde un punto de vista post metafísico la totalidad/parte más fundamental es una dimensión/perspectiva.
  2. Los holones tienen cuatro empujes o capacidades fundamentales: El primero es la auto-preservación, vale decir la tendencia a desplegar la capacidad de preservar su individualidad o autonomía.
  3. La segunda capacidad es la auto-adaptación, la capacidad de convertirse en partes de una totalidad mayor a través de un proceso de acomodación que le permite preservar su comunión.
  4. El tercer empuje es hacia la auto-trascendencia. Con la auto-adaptación un holón se vuelve parte de otro holón. Con la auto-trascendencia el holón se convierte totalmente en otra totalidad. Emerge una nueva forma, con su propia identidad y comunión, su propio empuje de auto-preservación y auto-adaptación, completamente diferentes a los holones que se unieron para traerlo a la existencia. Este es el proceso mismo de la evolución, posibilitado por la capacidad de auto-trascendencia disponible en todo nivel. Esto compone una linea vertical, en contraste con los principios 2 y 3 que son horizontales. El impulso proviene de Eros, balanceado por la fuerza opuesta complementaria de Phobos. ( miedo, represión, negación. )
  5. El cuarto empuje es hacia el auto-abrazo, la auto-inclusión. Es la fuerza que utiliza el holón para abrazar, para mantener unidas sus partes constitutivas. Esta fuerza inmanente está representada por Agape. La contraparte saludable de Eros. La exageración de Agape genera Thanatos, pulsión de muerte que lleva a la disolución, destrucción, regresión y la disolución de totalidades en partes. Las cuatro fuerzas o empujes forman una cruz con un eje horizontal (identidad/comunión) y un eje vertical (trascendencia/inclusión).
  6. Los holones emergen. En virtud de su empuje auto-trascendente los nuevos holones surgen siendo más que la suma de sus partes. Una de las mayores implicancias de este principio es que la indeterminación es una característica inherente al Kosmos. El nuevo holón no está determinado por el pasado. El determinismo es posible solamente cuando la capacidad de auto-trascendencia está anulada, por lo que la tendencia a cambiar queda también anulada.
  7. Los holones emergen en forma holárquica. La relación anidada de totalidades/parte es asimétrica. Cada nuevo holón abraza e incluye a sus predecesores a la vez que agrega sus nuevos e inéditos patrones de totalidad.
  8. Cada nuevo holón trasciende e incluye a sus predecesores. El proceso de inclusión es más que generar una nueva totalidad ya que implica preservar los holones inferiores a la vez que se niega su separación o aislamiento. El proceso preserva el ser pero niega la parcialidad y exclusividad.
  9. Lo inferior establece las posibilidades de lo superior, superior establece las probabilidades de lo inferior.
  10. El número de niveles determina la profundidad, el número de holones en un nivel dado determina la extensión. Cuanto mayor sea la dimensión vertical de un holón, mayor será su profundidad. Cuanto mayor sea la cantidad de holones a nivel horizontal, mayor será su extensión.
  11. Cada nivel sucesivo de evolución produce mayor profundidad y menor extensión. El número de totalidades en el Kosmos siempre será menor al número de componentes que conforman esas totalidades. Cuanto más profundo sea un holón más precaria será su existencia, pues esta depende de la existencia de muchos otros holones que son internos a este. No es posible hacer una jerarquía entre profundidad y extensión, ambos están interconectados y tienen importancia vital para el despliegue de la existencia.
  12. A mayor profundidad de un holón, mayor su grado de conciencia. Los cambios en la dimensión horizontal se llaman traducciones mientras que los cambios en la dimensión vertical se llaman transformaciones. A nivel horizontal, los holones no reflejan un mundo dado sino que registran solo lo que encaja en la coherencia de su régimen o código. Este es el proceso horizontal de traducción. Cuando se trata de crear una nueva totalidad, nuevas formas de individualidad emergen junto con un nuevo mundo de estímulos disponibles para el registro y traducción del nuevo holón. Esta apertura a la posibilidad de un nuevo horizonte de posibles traducciones que no estaban disponibles en el nivel anterior es el proceso de despliegue evolutivo y es la expansión de la conciencia siendo el producto de la transformación, que implica un cambio en la estructura profunda y un movimiento vertical hacia una mayor profundidad. Las traducciones solo arrastran partes en un movimiento horizontal dentro de un nivel dado mientras registra rasgos superficiales del nivel en el que opera.
  13. Si destruimos un holón destruiremos todos los holones superiores a este y ninguno de los inferiores. Este principio resulta particularmente útil para testear el orden de las jerarquías. Cuanto menor la profundidad más fundamental para el Kosmos es el holón. Cuanto mayor la profundidad más significativo será para el Kosmos.
  14. Las holarquías co-evolucionan. La unidad de evolución no es con holones aislados, como una planta, una molécula o un animal, sino un holón más su inseparable ambiente. Otra forma de decirlo es que toda (agency) individualidad es individualidad-en-comunión. Micro y macro, individual y social evolucionan heterárquicamente a nuevos niveles holárquicos. Los cuadrantes superiores y los inferiores co-emergen y co-evolucionan. Individual y Social interactúan inseparablemente.
  15. Lo micro está en intercambio relacional con lo macro en todos los niveles de su profundidad. Cada nivel de profundidad en un holón humano mantiene su existencia a través de una rica red de intercambios relacionales con otros holones al mismo nivel de profundidad. En el nivel físico de la materia los humanos se relacionan con otras entidades físicas como agua, aire o gravitación y para mantener y reproducir la existencia física a través de la producción y consumo de alimentos. A nivel del cuerpo y de la vida, los humanos se reproducen biológicamente a través de relaciones sexuales/emocionales con otros humanos y mantiene una vasta red relacional con otros sistemas biológicos. A nivel de la mente, los humanos se reproducen mentalmente a través de intercambios con ambientes simbólicos y culturales. En resumen, a medida que los holones evolucionan, cada capa de profundidad tiende a existir en una red de relaciones con otros holones en el mismo nivel de organización estructural, cuerpo con otros cuerpos, mentes con otras mentes, almas con otras almas.
  16. La evolución se despliega hacia una complejidad creciente. Este movimiento hacia una mayor complejidad también produce mayor simplicidad ya que cada nueva totalidad tomada como una sola unidad es más simple que su múltiples partes.
  17. La evolución se despliega hacia una creciente diferenciación e integración. Diferenciación creciente produce un incremento como parte. La integración creciente produce una nueva unidad o totalidad. Los holones se forman con la acción conjunta de la diferenciación y la integración.
  18. La evolución se despliega hacia una organización y estructuración crecientes.
  19. La evolución se despliega hacia una autonomía relativa creciente. Se refiere a la capacidad de auto preservación de un holón en medio de las fluctuaciones del ambiente. Decimos relativa en tanto un holón es también parte y por lo tanto sujeto a influencia de niveles más altos de los cuales es solo un componente.
  20. La evolución se despliega hacia un telos creciente. La estructura profunda de un holón actúa como un imán, un atractor, un punto omega en miniatura para la actualización de ese holón en el tiempo y el espacio (punto omega teleonómico). El punto final de un sistema tiende a llevar el desarrollo de un holón en esa dirección.

sábado, diciembre 03, 2011

LOS TRES PRINCIPIOS DEL PLURALISMO METODOLÓGICO INTEGRAL

Cuando Wilber sugirió hace años que ninguna persona podía estar 100% equivocada sentó las bases mismas de una nueva perspectiva que comenzaría a buscar la manera de aceptar la legitimidad básica de todos los paradigmas. Con el tiempo se fue desarrollando una meta-práctica que incorpora los paradigmas fundamentales, sus instrucciones y metodologías.


Surgió en esta búsqueda la pregunta acerca de qué tipo de Kosmos sería necesario para que esta integración fuese posible. La respuesta condujo a tres principios heurísticos fundamentales sobre los cuales se sostiene el Pluralismo Metodológico Integral.

Estos principios surgen, si se quiere, en un proceso de ingeniería inversa, partiendo del hecho de que numerosos paradigmas, las más de las veces en conflicto, son puestos en práctica en forma competente en todas partes del planeta. Desde nuestra perspectiva la pregunta no es cual está acertado y cual equivocado sino más bien cómo es posible que tal diversidad se manifieste o emerja en el Kosmos. Tal cuestionamiento nos lleva a suponer la existencia de ciertos principios universales que facilitan tan diversa emergencia.


Los tres principios heurísticos del Pluralismo Metodológico Integral sugieren nuevas formas para llevar adelante prácticas que ya existen. Cuando nos guiamos por ellos transformamos cualquier metodología en una metodología integral. Vale la pena hacer una revisión de estos principios.


Principio de No Exclusión:


Este principio implica la aceptación de las verdades válidas de cada paradigma, entendiendo por válida aquellas verdades que han pasado los controles de validez de su propio paradigma. La verdad de un paradigma es aceptable solamente en tanto y en cuanto sus afirmaciones se remitan a su propio campo, o más específicamente, a la existencia de fenómenos promulgados y revelados por el mismo. Los reclamos de validez deben basarse siempre en datos promulgados dentro de su propio dominio y nunca en base a datos o experiencias que solo pueden obtenerse dentro de otro dominio, lo cual violaría el principio de no exclusión.


Pensemos, modo de ejemplo, en un científico que desea probar la existencia del Satori sometiendo a un meditador a diversas mediciones de sus ondas cerebrales a través de un electroencefalograma, mientras este último utiliza diversas técnicas para navegar diferentes estados de conciencia. El ejemplo nos presenta dos instrucciones diferentes:

  1. La medición de ondas cerebrales con EEG, capaz de revelar qué ondas se activan (cuadrante superior derecho) cuando el meditador experimenta diferentes estados de conciencia (cuadrante superior izquierdo).
  2. Las instrucciones meditativas del meditador.

Luego de una ardua investigación el científico podrá enunciar verdades válidas acerca de la relación entre la meditación y la estructura y patrones de onda cerebrales. Sin embargo, el científico no podrá alcanzar verdades válidas que prueben o invaliden la realidad de la experiencia del meditador. Dicho en otras palabras, la lectura de ondas delta en el electroencefalograma no constituye prueba de validez para la existencia de la experiencia de Satori. La experiencia meditativa no puede ser revelada a través de pruebas exteriores realizadas en tercera persona por los paradigmas de las ciencias físicas. La experiencia meditativa corresponde a la primera persona, la del meditador. Si se desea conocer la verdad de la experiencia del Satori, la instrucción adecuada será el Zazen. Ambos dominios son diferentes y cada uno es revelado por acciones o instrucciones diferentes.


Clint Fuhs, especialista en el modelo integral, sintetiza esta idea diciendo que omitir esta diferencia sería equivalente a igualar la experiencia personal de comer chocolate, con la experiencia de observar un EEG de alguien comiendo chocolate.


El principio de no exclusión nos dirá entonces que ninguno necesita ser excluido en favor del otro pues distintos paradigmas pueden dar cuenta de distintos dominios. En este sentido, al limitar un paradigma, también lo estamos liberando, pues este límite permite que no se excluya la experiencia legítima de otro paradigma. Al operar dentro de sus límites, la verdad resultante se vuelve más creíble.


Principio de Abrazamiento:


El segundo principio acota al primero diciendo que todos los paradigmas son verdaderos pero parciales. Entendemos que todos los paradigmas son verdaderos y adecuados aunque algunos puedan ser más abarcativos, inclusivos y holísticos que otros. La verdad básica del abrazamiento yace en las raíces mismas del desarrollo.


Imaginemos un tiempo remoto en el que la que solo existía la estructura infrarroja con su visión del mundo arcaica. En aquellos tiempos, esta visión arcaica del mundo era el holón cultural mas profundo, holístico y evolucionado que existía. La emergencia de la estructura magenta abrió la puerta a una visión mágica del mundo, la cual es más verdadera, profunda y sofisticada que la visión generada por la estructura anterior. Esto no transforma a la estructura infrarroja en obsoleta o equivocada, sino que por la naturaleza holárquica del desarrollo la misma quedó abrazada dentro los componentes mismos de la estructura magenta. La estructura infrarroja pasó a ser un ingrediente funcional en la generación de la visión mágica. Lo único sacrificado es la visión arcaica, pues esta solo puede generarse en la identificación exclusiva con la estructura infrarroja.


Cuando encarnamos el principio de abrazamiento comprendemos que los paradigmas no son erróneos, estúpidos o ilusorios. Los paradigmas son parciales, verdaderos y parciales. La gran pregunta deja de ser si los métodos postestructuralistas son más correctos que los estructuralistas y nos conduce a preguntarnos qué tipo de Kosmos les ha permitido emerger en su momento. El Kosmos está diseñado de tal manera que estos pueden emerger y ser practicado por seres humanos sinceros que son incapaces de estar equivocados el 100% del tiempo. ¿Qué tipo de encuadre puede elucidad semejante Kosmos?


Los paradigmas no son estúpidos, erróneos o ilusorios, son PARCIALES. Verdaderos y parciales.


Principio de Promulgación (co-creación):


Este constituye el último principio regulatorio que nos lleva a comprender la noción de que todos tienen razón. Entendemos que ninguna experiencia es inocente o dada, por el contrario, es promulgada en parte por la actividad del sujeto que realiza la experiencia. Esta experiencia no es el reflejo inocente de un mundo dado, sino que es co-creada o co-promulgada por el paradigma o actividad misma. Ningún paradigma nos da “la visión correcta del mundo”, por lo que no pueden ser usados para negar, criticar o excluir otras experiencias surgidas de otros paradigmas.


La promulgación determina que todo fenómeno es promulgado, revelado e iluminado por una serie de comportamientos de un sujeto que percibe. Cada quien percibe de acuerdo a su única y personal disposición AQAL de modo que ningún par de sujetos complejos puede emprender la misma instrucción y producir la misma experiencia. Los fenómenos manifestados por un paradigma serán diferentes de acuerdo a los cuadrantes, niveles, líneas, estados y tipos del sujeto que lleva adelante la instrucción. Aunque dos sujetos emprendan los mismos paradigmas no van a promulgar los mismos datos o experiencia, simplemente porque la estructura misma de cada holón actúa como un paradigma que promulga un mundo que organiza percepciones a priori.


Ahora bien, esto no quiere decir que un fenómeno promulgado por una instrucción particular no se manifieste en forma significativa, sino que el fenómeno no está allí de la misma manera para todos. Un sujeto llevando adelante una instrucción revelará o promulgará experiencia fenoménica que en parte está limitada por las variables AQAL presentes en ese sujeto. Cada configuración AQAL hará que una misma instrucción genere experiencias distintas. Desde una perspectiva integral debemos también tener en cuenta las variables AQAL del objeto de investigación.


Trabajar desde una perspectiva integral es ser capaz de movernos más allá de este reconocimiento, hacia un profundo conocimiento que facilite la coordinación meta-paradigmática de todas las instrucciones y métodos activos en el presente. Para esto, más que una comprensión de AQAL como mapa teórico será necesario entenderla como una herramienta de navegación que permita cultivar el ser y saber integrales, a partir del Pluralismo Metodológico Integral.